Caretas fuera: Solo el Levante dio la cara
Una vez más, el Oviedo volvió a mostrar su versión más pobre en el peor momento, tal y como demuestran los datos
LA LIGA
El mal partido del Real Oviedo ayer ante el Levante no pilla por sorpresa a sus aficionados, que ya vieron como a su equipo le tiemblan las piernas en los partidos más decisivos, como lo fue en Vallecas o en otras citas anteriores. Justo cuando la ocasión más les exigía dar el do de pecho, los carbayones volvieron a mostrar su peor cara, la menos competitiva de todas. En una de sus versiones más pobres, los azules cayeron merecidamente 4-2 frente al conjunto granota, que no dudó en poner toda la carne en el asador en busca de una victoria que les acercara a la permanencia.
Por un lado están los errores groseros en defensa a causa de una desconexión impropia de lo que había en juego. A la relajación de David Costas en el primer gol de Carlos Espí se suma la contemplación de la retaguardia del Oviedo en el segundo y la poca contundencia de la línea defensiva en el tercero. Tres errores muy descarados que allanaron el camino del Levante, que tuvo en todo momento las ideas más claras que su rival.
Más allá de la falta de concentración, también cuenta el ímpetu. Es decir, las ganas por ganar. Y eso lo demuestran los datos. Al margen de la posesión -esta sí fue favorable para el Oviedo con el 63% de la tenencia del balón-, la mayoría de intentos por hacerse con el triunfo fueron para el Levante. Por un lado, están los disparos totales, con 20 para el Levante y 10 para el Oviedo. Es decir, los granotas doblaron en intentos a los carbayones. De esos 20 de los locales, ocho fueron entre palos, por tan solo dos del equipo de Guillermo Almada.
Otro de los datos que llama la atención son las paradas de cada uno de los porteros. Mientras a Mathew Ryan no le contabilizan ninguna intervención, a Aarón Escandell le cuentan cuatro, una de ellas milagrosa a disparo a bocajarro de Carlos Espí dentro del área en la primera parte que pudo haber supuesto el 3-0 para el Levante. A esa gran ocasión en el primer acto se suma también un envío al larguero de Olasagasti. En cambio, al Oviedo no se le recuerda alguna otra ocasión para haber marcado más goles.
Así las cosas, y al margen de la polémica arbitral que rodeó al partido con la dura entrada de Olasagasti sobre Thiago Fernández, queda bien demostrado que el Levante hizo más méritos para llevarse la victoria. Y lo que más duele en el oviedismo, que demostraron más ímpetu sobre el campo, con más energía y con una mayor conciencia de lo que había en juego, tal y como Guillermo Almada reflejó en rueda de prensa.