El oviedismo no entiende de edades: La historia de Nico y su encuentro con Cazorla
El pequeño, único oviedista en su clase y en una familia sportinguista, cumplió su sueño tras conocer a su ídolo en el Tartiere
A veces el fútbol se explica mejor en las historias pequeñas. En las que no tienen que ver con clasificaciones ni con estadísticas, sino con sentimientos. Como la de Nico García-Ochoa Fernández, un niño de Gijón de apenas cinco años que, en un entorno completamente sportinguista, decidió ser del Real Oviedo.
Porque Nico es el único oviedista de su clase en su colegio de Gijón. Sus compañeros de aula en el tercer año de prescolar son del Sporting. También lo es su familia. Todos menos Nico. Él eligió otro camino, pintando de color azul. Y lo hizo por un motivo muy concreto: Santi Cazorla.
La figura del capitán azul fue suficiente para despertar en él un sentimiento que no entiende de colores heredados. Nico se hizo del Oviedo por admiración, por ilusión, por esa conexión que solo el fútbol sabe generar en los más pequeños. Y lo hizo a contracorriente, rodeado de camisetas rojiblancas y emociones en dirección opuesta.
La historia llegó hasta el propio Cazorla. En una entrevista concedida recientemente en Radio MARCA Asturias, en la última pregunta, se le trasladó el caso del pequeño oviedista. La reacción del capitán fue inmediata. Se implicó. Quiso saber más. Y decidió dar un paso más: contactar con la familia e invitar a Nico al Carlos Tartiere.
Aquella invitación se convirtió en algo inolvidable. Porque Nico vivió ayer su primer partido en el estadio azul. El primero de muchos, seguramente. Y no solo eso. Tras el encuentro ante el Sevilla (es la primera vez que Nico fue a un estadio de fútbol), tuvo la oportunidad de conocer a su ídolo en persona, en un momento íntimo, lejos del foco, en el parking del estadio. Un encuentro breve, pero eterno para un niño que había elegido ser del Oviedo por él.
Detrás de esa historia están también sus padres, María Luisa y su padre Juan (también sportinguistas), que han acompañado a Nico en una pasión que no compartían, pero que respetan y cuidan. Porque el fútbol también es eso: permitir que cada uno sienta a su manera.

Historias como la de Nico explican muchas cosas. Explican por qué el Oviedo es más que un equipo. Explican por qué el Tartiere sigue generando vínculos. Y explican, sobre todo, por qué referentes como Santi Cazorla siguen siendo tan importantes dentro y fuera del campo.