El primer día del nuevo Oviedo
El estreno de Calero dejó un empate insuficiente, 21.595 espectadores, la ovación a Cazorla, las primeras señales de identidad y el debut de Enzo Pérez con solo 17 años
La Liga
El nuevo Real Oviedo ya está en marcha. Lo hizo con un empate sin goles ante el Granada que supo a poco por el desarrollo del encuentro, pero que dejó bastantes más conclusiones que las reflejadas por el marcador. Las primeras señales del equipo que pretende construir Julián Calero, un Tartiere que volvió a responder después del descenso, el regreso de Santi Cazorla, esta vez para recibir el cariño desde fuera del terreno de juego, y el debut de Enzo Pérez con apenas 17 años formaron parte de una tarde que abrió oficialmente un nuevo capítulo en la historia reciente del conjunto azul.
Antes de que el balón echase a rodar, Santi Cazorla volvió a llevarse una de las grandes ovaciones del Carlos Tartiere. El exfutbolista realizó el saque de honor en su primera aparición sobre el césped después de anunciar su retirada el pasado 2 de julio. Fue uno de los momentos especiales de una tarde que volvió a demostrar que el descenso no ha reducido el respaldo social al equipo. 21.595 espectadores acudieron al estadio para presenciar el estreno liguero y arropar a una plantilla profundamente renovada durante el verano.
Después llegó el fútbol y, durante buena parte del primer acto, también apareció el Oviedo que Calero lleva semanas tratando de construir. Presión alta, intensidad y voluntad de recuperar rápido el balón para instalarse en campo contrario. Costas rozó el gol de cabeza, Chris Ramos obligó a Lizoain a intervenir con un potente disparo y Reina encontró portería en una acción que terminó con Jacobo despejando involuntariamente sobre la línea el remate de su compañero. "En la primera parte se ha visto al Oviedo que queremos", reconoció posteriormente el entrenador azul.
El problema estuvo en prolongarlo. El Granada resistió y el Oviedo fue perdiendo frescura conforme avanzó el encuentro. Calero reconoció que la falta de fondo de armario disponible limitó sus posibilidades para oxigenar al equipo, condicionado por las diferentes bajas con las que afrontó el estreno. El conjunto carbayón siguió queriendo mandar, pero durante la segunda mitad encontró muchas más dificultades para progresar ante un rival sólido y bien replegado.
La categoría también dejó su primera advertencia. "La Segunda nos ha saludado y nos ha dicho que esto iba a ser complicado", resumió Calero. Una lectura parecida realizó Chris Ramos después de disputar su primer encuentro oficial en el Tartiere como futbolista azul. "No hay partido fácil en Segunda, tenemos que dar todos un poquito más", explicó el delantero a Radio MARCA Asturias, satisfecho también por haber podido disfrutar por primera vez del ambiente del estadio como local.
Calero buscó soluciones desde el banquillo y Alexandru Isfan fue quien consiguió agitar con mayor claridad el ataque. El atacante rumano entró en el minuto 69 y poco después trazó una diagonal desde la derecha hacia dentro para sacar un zurdazo que se marchó ligeramente por encima de la escuadra. El Oviedo volvió a apretar y terminó llevando claramente el peso del encuentro, aunque sin encontrar la claridad necesaria en los últimos metros. Para complicar todavía más el desenlace, Chris Ramos terminó con molestias en un pie cuando el técnico ya había agotado sus cambios.
Y el fútbol estuvo incluso cerca de castigar esa falta de acierto. Aarón Escandell tuvo que aparecer en el minuto 85 para salvar un mano a mano nacido después de un mal rechace de la defensa azul. El guardameta evitó que todo el trabajo anterior terminase convertido en una derrota y dejó otra de las enseñanzas del estreno; dominar durante muchos minutos no garantiza nada en una categoría que acostumbra a penalizar cualquier error.
La tarde todavía guardaba otra historia. En el minuto 80, Enzo Pérez saltó al césped con apenas 17 años para disputar sus primeros minutos oficiales con el primer equipo. "Es un orgullo poder defender esta camiseta", aseguró posteriormente el canterano, que realizó además una lectura serena del escenario que encontró: "El partido era un poco correcalles, ellos ya estaban más encerrados atrás, nosotros teníamos el balón pero era complicado progresar".
Calero también quiso rebajar cualquier euforia alrededor del joven futbolista. "No le ha quemado el balón. Que nadie se vuelva loco, necesita madurar y cocción. Pero tiene condiciones", explicó el técnico. Una aparición que dejó una de las imágenes del día; horas después de que el Tartiere ovacionase a Cazorla tras poner fin a su extraordinaria carrera, otro producto de El Requexón comenzaba a escribir, desde una dimensión completamente diferente, sus primeras líneas con el primer equipo.
El empate no dejó satisfecho a Calero. "A mí me gusta ganar y si no lo hago en casa no estoy contento", admitió. Pero el técnico también encontró una base sobre la que seguir trabajando y, especialmente, una conexión inmediata entre el equipo y la grada. "He visto al equipo pelear y voy con ellos al fin del mundo", afirmó. El nuevo Oviedo ya ha enseñado algunas de sus intenciones. Ahora tendrá que pulirlas y, sobre todo, convertirlas en victorias. Como recordó Enzo después de su debut, todavía quedan 41 jornadas para perseguir el objetivo.