El tercer tropiezo con la misma piedra del Sporting

El Celta Fortuna volvió a hacer daño con una herida que ya habían abierto Girona y Oviedo en una jugada que supone el 37% de los goles encajados por el Sporting

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Óscar Marcos
Óscar Marcos lanza la vaselina ante la posición de Gaspar Campos
Mar, 06/10/2026 - 18:59

El arte de la simpleza está haciendo daño. Por tercera vez en lo que va de temporada, y ya es decir cuando se han encajado ocho goles, el Sporting de Gijón volvió a caer en la misma jugada. El Celta Fortuna imitó los pasos del Girona y emuló los del Oviedo para batir a Rubén Yáñez. Incluso hasta el gol del Andorra tiene semejanzas. Una acción simple que desarboló por tercera vez la defensa del Sporting de Gijón. Un debe importante a corregir y que, al menos, no salió caro este domingo.

A nadie le puede pillar desprevenido el tanto de Óscar Marcos. Un córner a favor que terminó con un golpeo en largo del portero Coke Carrillo. El envío derivó en un uno contra uno entre Guille Rosas y Óscar Marcos. El lateral gijonés midió mal el salto –cegado por el sol como explicaría después– y cayó vencido para que el atacante celeste encarara a Yáñez y lanzara la vaselina para batir con facilidad al portero del Sporting. 

En el mismo escenario pero en el otro área, el Girona fue el encargado de hacer prácticamente lo mismo. Un envío el largo del partido puso en disposición a Asprilla para medirse cuerpo a cuerpo con el último defensor del Sporting. Atinó en la pelea y batió a Yáñez. Todo desde un pase en largo del portero. Y no hay dos sin tres. 

El más doloroso llegó en el Carlos Tartiere. Aarón Escandell golpeó en largo, Corredera peinó mal el balón y Pablo Vázquez estuvo flojo en la pelea. Algo que aprovechó Chris Ramos para batir a Yáñez y ahondar en una jugada que se repetiría siete días después. Muchos condicionantes similares. Un envío en largo, una mala decisión defensiva y un mano a mano contra el portero del Sporting. El resultado, siempre el mismo. 

Hay, incluso, una cuarta acción con semejanzas. El gol de Jordi Cano en Andorra nace de un balón aéreo, un error de Pablo Vázquez y una conducción en solitario ante la posición de Yáñez. No nació en este caso de un envío del portero. Pero sí trae muchas semejanzas con uno de los lunares del Sporting de Gijón en este inicio de temporada. 

Es un debe a corregir por parte del cuerpo técnico de Nicolás Larcamón. A nivel táctico, los balones en largo están siendo un problema real para el Sporting. Muestra de ello es que el 37% de los goles recibidos han llegado de la misma manera. Portero en largo, mala pugna y un delantero para el mano a mano. La fórmula está clara. La solución, cosa de Larcamón. 

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