La acción invisible para Gil Manzano que lo pudo cambiar todo
Una terrorífica entrada sobre Thiago Fernández en la segunda mitad marcó el momento clave de un partido que terminó escapándose entre errores propios y una fragilidad que vuelve a condenar al Oviedo
La Liga
El Real Oviedo no solo cayó en el Ciutat de València. También dejó la sensación de haber dejado pasar otra oportunidad en una temporada que se le escapa entre errores repetidos. Porque si algo sostuvo al equipo azul en el partido fue su reacción antes del descanso, capaz de levantar un 2-0 en contra en apenas unos minutos. Pero también volvió a quedar expuesta su mayor debilidad; una fragilidad defensiva que terminó siendo decisiva.
🖥️💥 Desconexión del VAR en el Levante - Real Oviedo.
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) March 21, 2026
👉🏻 Olasagasti, sin buscar disputar el balón, clava los tacos en el gemelo de Thiago, girándole el tobillo.
❌ 𝗘𝗦 𝗥𝗢𝗝𝗔 𝗗𝗜𝗥𝗘𝗖𝗧𝗔.
▪️ Gil Manzano no mostró ni la tarjeta amarilla y el VAR decidió lavarse las manos. pic.twitter.com/joHZpEamV7
Con 3-2 en el marcador y el Oviedo tratando de volver a meterse en el encuentro desde el dominio territorial, llegó la acción que marcó el punto de inflexión. Una entrada de Olasagasti sobre Thiago Fernández, clavándole los tacos por detras y sin opción real de disputar el balón, dejó una imagen que encendió la polémica.
Ni el colegiado ni el VAR consideraron la jugada merecedora de sanción disciplinaria, en una decisión que mantuvo el partido en igualdad numérica en un momento clave. Más allá del criterio arbitral, el contexto era claro, el Oviedo necesitaba un escenario favorable para sostener su reacción, y esa acción pudo haberlo generado.
Guillermo Almada, tras el encuentro, evitó señalar directamente al arbitraje, pero sí dejó una reflexión sobre el desarrollo del juego: "No opino de los árbitros. Se jugó muy poco, la pelota estuvo más fuera que dentro, no le hace bien al espectáculo con este tipo de cosas. Se cortaba el juego y no había fluidez. Hay muchos partidos que los árbitros dejan jugar, que me parece bien, pero esta vez no fue así".
El técnico puso el foco en un partido trabado, sin continuidad, lejos de lo que necesitaba su equipo para encontrar opciones reales de empate. Porque más allá de esa acción puntual, el Oviedo volvió a pagar caro lo de siempre; errores atrás, desconexiones y una sensación constante de vulnerabilidad en cada llegada rival. La reacción antes del descanso fue un espejismo. La segunda parte devolvió al equipo a su realidad.
La derrota deja al conjunto azul a siete puntos de la salvación, marcada actualmente por el Alavés, a falta de jugar mañana su partido en Balaidos, y también a siete del propio Levante tras el duelo directo. Una oportunidad desaprovechada que puede terminar pesando más que tres puntos, puede costar una permanencia.