Una duda en la zaga del Oviedo y un precedente llamativo
Si Bailly no llega al sábado, Calvo y Carmo volverán a compartir eje por primera vez desde el triunfo en Mestalla
La Liga
A falta de dos entrenamientos para el duelo ante el Atlético de Madrid en el Carlos Tartiere, la defensa del Real Oviedo vive horas de incertidumbre. Eric Bailly no ha trabajado con el grupo durante la semana y, sumado a la baja ya confirmada de Costas, el escenario empieza a dibujar un panorama delicado en el eje de la zaga. Si el marfileño no llega a tiempo, Dani Calvo se convertirá en pieza obligatoria junto a David Carmo para afrontar uno de los partidos más exigentes del calendario.
El central aragonés, uno de los capitanes del vestuario y recientemente renovado hasta 2027, acumula 180 partidos como oviedista. No es un perfil cualquiera ni un recurso de emergencia, es jerarquía, conocimiento del club y experiencia competitiva. Esta temporada ha disputado nueve encuentros en Liga, siete de ellos como titular, sumando 704 minutos, con una media superior a los 78 minutos por partido cuando parte de inicio. Números que reflejan que, pese a no ser un habitual durante este curso, ha sido una pieza fiable cuando se ha requerido su presencia.
El dato que añade contexto es revelador. La última vez que Dani Calvo y David Carmo formaron pareja de centrales fue el 30 de septiembre de 2025, en Mestalla, en aquel 1-2 que supuso la segunda victoria del curso para los carbayones. No es un antecedente menor. Aquella noche el Oviedo compitió con solidez, defendió con orden y supo sufrir. Desde entonces, las rotaciones y los ajustes han cambiado la estructura habitual, pero el recuerdo de aquel partido reaparece ahora con fuerza.
La posible vuelta a esa dupla plantea incógnitas. Carmo no atraviesa su mejor momento y ha dejado dudas en acciones puntuales en las últimas jornadas. Calvo, por su parte, aporta oficio, lectura del juego aéreo y liderazgo en el área, aunque su falta de continuidad reciente podría ser un factor a tener en cuenta ante un rival con tanta movilidad y talento ofensivo como el Atlético.
Más allá de los nombres, el problema es estructural. Sin Bailly ni Costas, el margen de maniobra se reduce al mínimo en una posición clave. El Oviedo podría verse obligado a reconstruir su defensa con una pareja que no juega junta desde hace casi cinco meses, justo en una cita trascendental y de máxima exigencia.