El Oviedo no cambia en medio del cambio
Tres entrenadores, movimientos en la plantilla y una temporada inestable… pero un mismo núcleo que se mantiene jornada tras jornada
La Liga
El Real Oviedo ha vivido una temporada de cambios constantes. Tres entrenadores, ajustes en el modelo, entradas y salidas en el mercado de invierno y una clasificación que no ha dejado de exigir respuestas. Y, sin embargo, en medio de todo ese movimiento, hay algo que apenas ha variado.
Porque más allá de los nombres que han pasado por el banquillo, el equipo ha mantenido un núcleo reconocible sobre el césped. Una estructura que ha resistido a las distintas etapas del curso y que, en cierto modo, define tanto lo que es el Oviedo… como lo que le está faltando.
El caso más evidente es el de Aarón Escandell, único jugador que ha disputado todos los minutos de Liga (2.610). Su presencia ha sido total, sin rotación ni debate, en una portería donde Moldovan no ha tenido ni una sola oportunidad en el campeonato. Una figura fija en un equipo que ha cambiado casi todo lo demás.
Pero el patrón se repite en varias líneas. En defensa, David Carmo (1.722 minutos) ha sido el eje más constante, acompañado en diferentes fases por David Costas (1.610) y Nacho Vidal (1.585), mientras que perfiles como Javi López (1.176) o Lucas (968) también han tenido un peso sostenido en el tiempo. Incluso en una zaga con ajustes, la base ha sido reconocible.
En el centro del campo, la continuidad también ha sido evidente. Colombatto (1.635) ha sido uno de los motores del equipo, con Sibo (1.317) y Dendoncker (1.332) como piezas recurrentes en distintos contextos. A ellos se suma Reina (1.722), otro de los nombres con más presencia durante el curso, consolidando una medular que, más allá de matices, apenas ha cambiado de protagonistas.
Arriba, el caso es aún más claro. Ilyas Chaira (1.764) y Fede Viñas (1.795) han sido dos de los jugadores más utilizados de toda la plantilla, acompañados de forma habitual por Hassan (1.596). Tres nombres que han sostenido el peso ofensivo del equipo durante prácticamente toda la temporada, más allá de los cambios de entrenador o de sistema.
Mientras tanto, el mercado de invierno sí introdujo movimiento: Fonseca (510), Thiago Fernández (326) o Borbas (45) han tenido apariciones, especialmente los dos primeros, mientras que salidas como las de Luengo, Rondón (1.037 antes de marcharse) o Brekalo (483) tampoco alteraron de forma radical el reparto de protagonismo.
Y ahí es donde aparece la clave del análisis. Porque mientras el Oviedo ha buscado soluciones desde el banquillo o desde el mercado, el peso real del equipo ha seguido recayendo en los mismos nombres. Un grupo que ha sido constante… pero que también ha estado presente en todas las dificultades.
El Oviedo ha cambiado de entrenadores, ha ajustado piezas y ha modificado matices. Pero su estructura principal ha sido reconocible de principio a fin. Y eso, en un curso tan exigente, puede interpretarse de dos maneras: como una base sólida sobre la que construir… o como una falta de alternativas reales que permita alterar dinámicas.