A Borja Jiménez le llega el desgaste
El entrenador abulense, cuyos números siguen siendo de optar al play off, evidenció su frustración tras la derrota en Las Palmas
Luis Manso
No es sencillo para un entrenador salir a sala de prensa inmediatamente después del partido. La emoción, la responsabilidad, la adrenalina de la competición se imponen a la reflexión. Por eso Borja Jiménez no pensó dos veces que no era buena idea empezar su intervención con una queja contundente del tiempo añadido decretado por el árbitro. Las victorias hacen creíble cualquier discurso, mientras que las derrotas provocan lo contrario. Para un entrenador es casi imposible que su lectura tenga buena acogida tras un mal partido.
Más allá de las palabras, la clave es lo que sucede en el terreno de juego. Antes en los vestuarios y para empezar sobre el campo de entrenamiento en las sesiones previas a la jornada. En al menos el escenario final al Sporting de Gijón no le salieron las cosas durante su visita al Estadio Gran Canaria. Las directrices de Borja Jiménez y el partido que se imaginó, evidentemente, no fue el que se dio durante la primera parte. Peor es imposible. Lo mejor fue el resultado tras el minuto 45.
El entrenador, tras el partido.
— Real Sporting (@RealSporting) March 22, 2026
Borja Jiménez se la jugó. Asumió un riesgo nada recomendable al prescindir de hacer al menos un cambio y manteniendo el esquema. La sustitución de Gaspar o Justin Smith por Kevin Vázquez lo veía todo el mundo. La entrada del primero suponía recuperar la línea de tres mediapuntas con Otero por delante. La segunda, algo más conservadora, mantenía a Dubasin, Gelabert y Otero en la línea más adelantada y reforzaba la medular con el canadiense.
Borja Jiménez no introdujo al canterano hasta el descanso. Quizá tuvo influencia la gestión de vestuario. Retirar al capitán, una voz autorizada de la plantilla, un jugador de la experiencia de Kevin Vázquez puede no resultar sencillo. Pese a todo, el Sporting tuvo opciones muy claras para llevarse un punto. La última media hora no tuvo nada que ver con los primeros 45 minutos.
La sensación fue tan manifiesta que la opinión mayoritaria del entorno sportinguista criticó con contundencia el planteamiento de Borja Jiménez. También su falta de reacción durante la primera parte. Quienes afirmaban, o siguen afirmando, que es uno de los mejores entrenadores de la categoría se llevaban las manos a la cabeza al observar con incredulidad la pasividad del entrenador. Puede equivocarse con la idea, pero si eso sucede debe sobre la marcha cambiar el rumbo para evitar una derrota cantada.
Hasta ahora, el balance general del cuerpo técnico sigue siendo positivo. En sus 23 partidos tiene números de un equipo que aspira al play off. Las lesiones de Ferrari y Nacho Martín han limitado sus recursos, que seguramente sean menores que los de sus rivales. Si no es este año debe ser el siguiente. Como mínimo será necesario cerrar la temporada con decoro, no empequeñecer todavía más las posibilidades de la plantilla, así como seguir proyectando confianza y naturalidad ante las adversidades. No importa demasiado cómo se gana, pero sí que importa la manera de perder.