De muro a grieta: El Oviedo pierde su fortaleza

Los azules pasaron de encajar un solo gol en las cinco primeras jornadas a recibir 14 en las siete siguientes y solo han dejado su portería a cero una vez durante ese periodo

Carlos Domínguez
Mié, 04/11/2026 - 14:10

La solidez fue uno de los primeros pilares sobre los que el Real Oviedo construyó su temporada. Un gol encajado en las cinco primeras jornadas y cuatro porterías a cero dibujaban a un equipo difícil de superar, capaz de mantenerse en los partidos incluso cuando no encontraba demasiada fluidez con el balón. Dos meses después, aquella fortaleza ha dejado paso a una de las principales preocupaciones del conjunto de Julián Calero.

Los números reflejan con claridad el cambio. El Oviedo comenzó la competición dejando su portería a cero ante Granada (0-0), Albacete (0-1), Burgos (0-0) y Valladolid (0-3). Únicamente el Leganés había conseguido marcarle durante las primeras cinco jornadas, en su victoria por la mínima en el Carlos Tartiere. Cinco partidos, un gol recibido y una media de apenas 0,2 por encuentro.

El punto de inflexión llegó en Sabadell. Los catalanes hicieron tres goles y abrieron una etapa completamente diferente para la defensa azul. Desde entonces, el Oviedo ha recibido 14 tantos en siete jornadas, una media exacta de dos por partido. Solo consiguió mantener nuevamente su portería a cero en el derbi ante el Sporting, resuelto con victoria oviedista. El contraste es enorme; la media de goles encajados se ha multiplicado por diez respecto a las cinco primeras fechas del campeonato.

El Eldense fue quien más daño hizo, con cuatro tantos, pero la tendencia ha continuado durante las últimas semanas. El Eibar marcó uno en el Tartiere, el Ceuta hizo lo propio y posteriormente llegaron los dos del Almería y los tres de Las Palmas. El Oviedo encadena cuatro jornadas recibiendo gol y ha encajado siete durante ese periodo, precisamente cuando el calendario empezaba a ofrecer oportunidades para asentarse en la zona alta.

La derrota frente a Las Palmas volvió a dejar al descubierto esa fragilidad. Los canarios llegaron a colocarse 0-3 en apenas 53 minutos, obligando otra vez al Oviedo a remar desde muy lejos. Los goles posteriores de Carlos Domínguez y Goti maquillaron el resultado y permitieron incluso soñar con el empate, pero no evitaron una nueva tarde en la que las concesiones terminaron condicionando cualquier intento de reacción.

El balance total todavía deja al Oviedo con 15 goles encajados en doce jornadas, pero buena parte de ese registro continúa sostenido por aquel extraordinario arranque defensivo. El escenario actual es muy diferente; de cuatro porterías a cero en cinco partidos se ha pasado a una sola en los siete siguientes. Una grieta que Calero necesita cerrar para recuperar una de las señas de identidad con las que comenzó el curso.

La próxima oportunidad llegará en Cádiz. El Oviedo visitará el Nuevo Mirandilla con la necesidad de reaccionar después de la derrota ante Las Palmas y, sobre todo, de recuperar la seguridad que le permitió crecer durante las primeras semanas. Porque antes de mirar hacia arriba, los azules necesitan volver a levantar el muro.

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