Del aplauso al primer desencanto: Los ecos de la derrota del Oviedo

El Tartiere reunió a 20.649 espectadores, 946 menos que ante el Granada, y despidió con mayor frialdad una derrota que deja a los azules con un punto de seis

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Isfan
Sáb, 22/08/2026 - 22:31

Solo siete días separaron dos ambientes muy diferentes en el Carlos Tartiere. El Real Oviedo había iniciado la temporada ante el Granada rodeado de ilusión, con 21.595 espectadores en las gradas y una comunión entre equipo y afición que Julián Calero destacó después del encuentro. Este sábado volvieron a superarse ampliamente los 20.000 asistentes, pero el desenlace fue muy distinto. La derrota ante el Leganés (0-1), después de jugar durante más de 70 minutos con superioridad numérica, dejó la primera tarde realmente amarga del nuevo curso.

La asistencia descendió ligeramente respecto al estreno. 20.649 espectadores acudieron al Tartiere, 946 menos que ante el Granada, aunque la cifra volvió a reflejar el enorme respaldo social que conserva el conjunto azul después del descenso. La diferencia estuvo mucho más en las sensaciones que en los números. El Oviedo comenzó sufriendo, recibió el gol de Gharbi y ni siquiera la expulsión de Raúl Fernández dos minutos después consiguió cambiar el marcador.

El equipo terminó empujando y acumulando ocasiones durante la segunda mitad, pero volvió a encontrarse con el mismo problema del estreno. El Oviedo suma ya 180 minutos de Liga en el Tartiere sin conseguir marcar un solo gol. El larguero de Isfan, las intervenciones de Luca Zidane y varias oportunidades desperdiciadas prolongaron una sequía que deja a los de Calero con un punto de los seis que el calendario les permitió disputar consecutivamente delante de su afición.

Y el pitido final reflejó el cambio de temperatura. Esta vez no llegó desde el Fondo Norte el aplauso con el que el equipo había sido despedido tras el empate frente al Granada. La frustración por una oportunidad desaprovechada se dejó sentir en un Tartiere que había empujado al equipo mientras buscaba desesperadamente el empate. No fue una ruptura entre grada y jugadores, pero sí la primera muestra de desencanto de una temporada que acaba de comenzar.

Calero fue consciente del golpe y pidió fortaleza para asumirlo. "Hay que tener espalda para aguantar esto", señaló el entrenador, que agradeció el comportamiento de una afición a la que consideró fundamental para empujar al equipo hacia delante. Su diagnóstico tampoco escondió la realidad: un punto de seis jugando ambos encuentros en casa es "muy poquito" para los objetivos del Oviedo.

El mensaje desde el vestuario siguió la misma línea. Dani Villahermosa, en declaraciones a Radio MARCA Asturias, trató de rebajar la preocupación después del encuentro. "Estamos tranquilos, esto es muy largo. Somos los primeros que queremos ganar y darle una alegría a la afición. Seguro que vamos a luchar por estar arriba", aseguró el centrocampista.

La temporada apenas ha recorrido dos jornadas y el respaldo del Tartiere continúa siendo indiscutible. Pero después de dos partidos consecutivos en casa, el Oviedo se marcha con un punto, ningún gol y una sensación muy diferente a la que acompañó su estreno. La ilusión permanece. El primer gesto de impaciencia, también.

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