Del muro de Aarón al despliegue de Aisar: Las notas del Oviedo
El guardameta y el lateral brillaron junto a Isfan en una tarde marcada por la expulsión de Aldasoro y la respuesta colectiva de los azules
La Liga
El Real Oviedo sumó un punto ante el Burgos (0-0) en un encuentro completamente condicionado por la expulsión de Aldasoro en el minuto 23. Los azules supieron competir durante más de una hora con diez e incluso dispusieron de ocasiones para llevarse la victoria. Aarón, Aisar e Isfan fueron los mejor valorados, en una tarde en la que el equipo de Julián Calero encontró también el respaldo de un Tartiere que reconoció su esfuerzo.
Aarón (7): Decisivo. Apenas tuvo que intervenir durante muchos minutos, pero respondió cuando realmente se le necesitó. Su parada a bocajarro ante David González en la segunda parte sostuvo el empate. Vio una amarilla por protestar.
Aisar (7): Una bala: Firmó una primera parte excelente, apareciendo continuamente tanto en ataque como en defensa. Le faltó algo de precisión en el último pase para redondear sus numerosas incorporaciones. Terminó pidiendo el cambio después de un enorme despliegue.
Dani Calvo (6): Seguro. Volvió a ofrecer solidez en el centro de la defensa y además amenazó en el área contraria. Tuvo dos remates de cabeza en la primera mitad, uno atrapado por Cantero y otro por encima del larguero.
Carlos Domínguez (6): Firme. La inferioridad numérica obligaba a multiplicar esfuerzos y respondió con concentración. Buena actuación acompañando a Dani Calvo en una defensa que consiguió mantener la portería a cero.
Samu Rodríguez (6): Cumplidor. Mucho trabajo en el costado izquierdo, especialmente después de la expulsión. Se incorporó cuando encontró espacios y dispuso de un disparo en la segunda mitad tras una apertura de Pablo Sáenz.
Alberto Reina (6): Sacrificado. La roja obligó a modificar por completo su partido y tuvo que asumir mucho trabajo sin balón. Amonestado en la primera mitad, mantuvo el equilibrio y acabó poniendo la última falta lateral del encuentro.
Aldasoro (4): Condicionado. Su entrada en el minuto 23 terminó en roja directa después de que el VAR llamase a Villalobos para revisar una acción castigada inicialmente con amarilla. Dejó al equipo con diez durante más de una hora.
Villahermosa (5): Trabajador. Partió desde la mediapunta, pero el contexto provocado por la expulsión le obligó a asumir funciones diferentes. Mucho sacrificio y menos presencia ofensiva de la deseada.
Jacobo (5): Perdonó. Avisó muy pronto con un cabezazo que salió cerca del poste y tuvo en el minuto 53 una oportunidad inmejorable para abrir el marcador, pero disparó por encima de Cantero con todo a favor.
Pablo Sáenz (6): Peligroso. Fue creciendo hasta convertirse en uno de los principales argumentos ofensivos del Oviedo. Condujo la contra de la ocasión de Jacobo y protagonizó la acción más clara de los azules; bicicleta, zurdazo y balón al palo.
Isfan (7): Generoso. Le tocó una tarea especialmente exigente como única referencia tras la expulsión. Peleó, fijó, ofreció soluciones para salir y participó en la contra que terminó con la ocasión clarísima de Jacobo. Mucho trabajo para el equipo.
El banquillo:
Enzo Pérez (6): Energía. Entró por Jacobo para ayudar a reconstruir el equipo y dio piernas en un momento de máxima exigencia.
Youness (5): Trabajo. Formó junto a Enzo en el centro del campo durante el tramo final con la misión de recuperar y permitir al Oviedo salir con velocidad.
Víctor Mingo (5): Sacrificio. Entró en un escenario complicado y ayudó al equipo a mantener el orden cuando el Burgos comenzó a asumir definitivamente la iniciativa.
David Jiménez (5): Debut. Sus primeros minutos como futbolista del Oviedo llegaron precisamente por las molestias de Aisar. Entró en un momento en el que tocaba competir y proteger el costado.
Estanis (6): Atrevido. Necesitó apenas un minuto para demostrar lo diferente que puede ser. Recibió en la izquierda, encaró y se marchó de varios rivales en una acción que levantó al Tartiere. Buen regreso después de su lesión.
Entrenador:
Julián Calero (6): Reacción. La expulsión destrozó el planteamiento inicial, pero consiguió que su equipo siguiese compitiendo y amenazando con diez. Reordenó al Oviedo en un 4-4-1 y administró los cambios condicionado también por las molestias de Aisar. El equipo tuvo opciones reales de ganar pese a jugar más de una hora en inferioridad.