El banquillo del Sporting hace relleno

El entrenador rojiblanco aumentó más las dudas y la inquietante sensación que existe acerca del trabajo de planificación de la plantilla

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Miguel Conde
Borja Jiménez, en el Nuevo Arcángel.
Mar, 28/04/2026 - 08:44

Todo cambió y todo se confirmó tras la lesión de Juan Otero pasada la media hora de partido en el Nuevo Arcángel. La solución de Borja Jiménez fue la prueba evidente de lo corta y desequilibrada que es o ha sido la plantilla del Sporting de Gijón esta campaña. Un error de cálculo que se ha ido manifestando a lo largo de toda la campaña. Para añadir más peso al sinsentido el entrenador experimentó con la posición de Oliván en la recta final de partido. 

La cuarta muestra del optimismo desbordado de Orlegi Sports terminó tocando techo el pasado domingo. Hasta entonces se venía retrasando la sentencia que finalmente dictó la lesión de Otero. También el entrenador puso su granito de arena para no alargar el veredicto al menos una semana más. 

La causa de la resolución no fue solo la lesión mencionado, sino que también la falta de confianza del entrenador en lo que tenía en el banquillo. En el momento del infortunio del colombiano, el abulense se dio la vuelta, vio a Amadou, Oyón, Miguel Conde y Queipo... Incluso a Bernal y Mata, pero recurrió a Pablo García.

Es decir, Borja tenía hasta cuatro jugadores de ataque para reemplazar a su goleador, o dos mediocentros para jugar con un pivote de madiapunta y desplazar a Gelabert a una de las bandas. Sin embargo, su decisión fue la de ubicar a un defensa como extremo. Ninguna de las seis opciones que tenía le inspiró confianza para los 60 minutos que restaban. El resultado fue la desaparición por completo del equipo en campo contrario. El Sporting ya no generó más. A pesar de su proclamada debilidad defensiva, la propuesta fue la de limitarse a defender. No fue buena idea. 

Además, la segunda de las decisiones incompatibles para una plantilla más o menos bien concebida fue la entrada de Brian Oliván por Pablo Vázquez. Pieza por pieza, tal cual. El lateral zurdo jugó los últimos 30 minutos como central diestro. Lucas Perrin y Eric Curbelo no se lo podían creer desde el banquillo. Para colmo, para añadir más incomprensión a esta 'apuesta', el catalán había sido duda, estaba tocado, y salvo sorpresa no podrá jugar este fin de semana. El técnico prefirió que forzase para jugar en un puesto impropio para él y eso que tenía dos centrales diestros en el banquillo. Inexplicable. 

Por si fuera poco, lo que parece una farsa del banquillo no termina aquí. Con el paso del tiempo, y también para rellenar como consecuencia de las lesiones, el actual cuerpo técnico ha seguido la línea de sus antecesores, convocando jugadores que no tienen opciones reales de jugar. Si Amadou y Oyón no tuvieron minutos en Córdoba... cuándo los van a tener. No lo justifica a partir de ahora con nada en juego. A los dos se ha quedando cara de Mbemba y, sobre todo, Kembo. No es oportuno citar a Oyón si salvo increíble carambola no va a participar. Menos aún si su filial se enfrenta al segundo clasificado. 

Al final, lo que prueban todos estos últimos hechos, que por otra parte no son nuevos, es por un lado el demoledor desequilibrio de la plantilla y, por el otro, la excesiva falta de confianza del entrenador. La inseguridad del cuerpo técnico en lo que tiene en el banquillo multiplica aún más las consecuencias del optimismo desbordado de Orlegi Sports.

Ahora, en breve llegará el verano y la quinta oportunidad. Será imprescindible que la propiedad y sus empleados aterricen de una vez por todas en el mundo real, así como que Borja Jiménez recupere la normalidad. Pese a los defectos que este Sporting le ha sacado, el entrenador y los tres de arriba siguen siendo los mejores argumentos para el curso que viene. 

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