El centro del campo que debe reconstruir el Oviedo
La continuidad de Cazorla, el futuro de Colombatto y Fonseca y las decisiones sobre Ilic o Del Moral convierten la medular en una de las grandes incógnitas del verano azul
LA LIGA
El descenso a Segunda división obliga al Real Oviedo a reconstruir buena parte de su plantilla, pero pocas demarcaciones presentan tantas incógnitas como el centro del campo. Entre finalizaciones de contrato, cesiones que terminan y futbolistas cuyo futuro dependerá directamente del próximo entrenador, la sala de máquinas azul afronta un verano cargado de decisiones.
El único centrocampista que parte hoy como pieza capital del nuevo proyecto es Alberto Reina. El andaluz ha sido uno de los futbolistas más fiables del curso, disputando 37 partidos, 31 de ellos como titular, acumulando 2.480 minutos y aportando cuatro goles. Con un año más de contrato y pese al interés despertado en clubes de Primera división, en el Oviedo confían en que sea uno de los pilares sobre los que construir el próximo intento de regreso a la élite.
La situación de Kwasi Sibo es diferente. El ghanés termina contrato después de una temporada en la que participó en 26 encuentros, 21 como titular, y sumó 1.686 minutos. Su físico, despliegue y capacidad de abarcar campo le dieron protagonismo en distintos momentos del curso, pero su continuidad está descartada y no renovará con el club azul.
Más compleja es la situación de varios compañeros. Santi Colombatto, que disputó 32 encuentros, fue titular en 23 y alcanzó los 2.069 minutos, debe regresar al Club León tras finalizar su cesión. Lo mismo sucede con Nicolás Fonseca, que participó en 19 partidos, 12 como titular, y acumuló 1.019 minutos. Ambos tuvieron peso en diferentes momentos del curso, pero su continuidad dependerá ahora de las decisiones que se tomen dentro del Grupo Pachuca.
Tampoco continuará vinculado automáticamente al proyecto Leander Dendoncker. El internacional belga llegó como uno de los grandes nombres del pasado verano y participó en 19 encuentros, 15 de ellos como titular, con 1.332 minutos y un gol. Sin embargo, queda libre tras el descenso y su futuro deberá resolverse lejos del Carlos Tartiere.
El caso de Santi Cazorla merece capítulo aparte. A sus 41 años, el capitán participó en 28 partidos, fue titular en seis y acumuló 925 minutos. Su continuidad volverá a depender, principalmente, de una decisión personal. Más allá de los números, su peso dentro del vestuario convierte su figura en estratégica para cualquier reconstrucción.
Entre quienes sí tienen contrato aparece Luka Ilic, el fichaje más costoso del pasado verano entre los jugadores que no quedaban liberados en caso de descenso. El serbio tiene todavía dos años más de vinculación, pero no logró asentarse como titular indiscutible. Cerró el curso con 19 partidos, ocho titularidades, 738 minutos y un gol. Su encaje en el nuevo Oviedo dependerá en buena medida de la idea futbolística que traiga el próximo entrenador.
Una situación parecida vive Alberto del Moral. El centrocampista regresará tras su cesión en el Córdoba, donde disputó 20 partidos, nueve como titular, y sumó 850 minutos. Todavía tiene un año más de contrato con la entidad azul y su futuro quedará pendiente de la evaluación que realicen el club y el nuevo técnico durante la pretemporada.
Más definido parece el escenario de Ovie Ejaria. El inglés -lastrado por las lesiones- apenas contó durante la temporada, participando en ocho encuentros, dos como titular, y acumulando 196 minutos. Aunque mantiene contrato, el Oviedo no contempla su continuidad y la baja penalización económica para rescindir su vinculación facilita una salida que hoy parece el desenlace más probable.
Con este panorama, la elección del nuevo entrenador adquiere una importancia todavía mayor. El próximo inquilino del banquillo no solo deberá decidir qué piezas encajan en su modelo, sino también ayudar a definir cuántos refuerzos necesita una zona del campo que, a día de hoy, está lejos de quedar cerrada. Porque si la delantera busca nuevos inquilinos, el centro del campo todavía busca a sus dueños.