El nuevo Oviedo también crece por arriba
La plantilla de Julián Calero reúne ya a ocho futbolistas de 1,85 metros o más, una muestra del perfil físico que busca el club en este mercado de fichajes
Real Oviedo
La reconstrucción del Real Oviedo no solo se aprecia en los nombres que han llegado durante este mercado de verano. También hay una característica que empieza a definir a la plantilla de Julián Calero, el poderío físico. La dirección deportiva está confeccionado un equipo con un importante equilibrio entre velocidad, talento y presencia en los duelos, una cualidad que puede resultar determinante tanto en las dos áreas como en las acciones a balón parado.
A día de hoy, el conjunto azul cuenta con ocho futbolistas que alcanzan o superan el 1,85 metros de altura. Una lista en la que aparecen el portero Miguel Narváez (1,88), los centrales Dani Calvo (1,93) y Espi (1,95), los centrocampistas Youness Lachhab (1,92) y Luka Ilic (1,85), además de los delanteros Joaquín Delgado (1,87), Víctor Mingo (1,88) y Alexandru Isfan (1,87).
La mayor parte de esos centímetros se concentran, además, en el eje del equipo. Desde la portería, pasando por el centro de la defensa y el centro del campo, hasta llegar a la delantera. Un perfil que ofrece a Julián Calero un importante potencial en el juego aéreo y en los duelos físicos, tanto en acciones defensivas como ofensivas.
Precisamente tres de los refuerzos incorporados este verano responden a ese perfil. Youness, llamado a aportar equilibrio en la medular, destaca también por su capacidad en el juego aéreo gracias a sus 1,92 metros. En ataque, Víctor Mingo e Isfan, con 1,88 y 1,87 metros, respectivamente, añaden centímetros a una parcela ofensiva que también cuenta con Joaquín Delgado como referencia.
Sin embargo, la planificación no se ha centrado únicamente en la altura. Futbolistas como Pablo Sáenz (1,75), Jacobo González (1,79), Ilyas Chaira (1,79), Aisar Ahmed (1,72), Haissem Hassan (1,78) o Alberto Reina (1,68) responden a un perfil completamente distinto, basado en la velocidad, el desborde y la capacidad para romper líneas desde las bandas. Una combinación que refleja la intención del club de construir una plantilla con soluciones para distintos escenarios de partido.
El balón parado ha adquirido un peso cada vez mayor en el fútbol moderno y disponer de jugadores con presencia física supone un recurso más tanto en ataque como en defensa. Más allá del talento o la experiencia, la confección de la plantilla también deja entrever otra idea de David Fernández y Julián Calero; construir un equipo equilibrado, con futbolistas capaces de desequilibrar en espacios reducidos, pero también con un importante poderío físico en las dos áreas. Un detalle que, aunque pueda pasar desapercibido en pleno mercado, también empieza a definir la identidad del nuevo Real Oviedo.