El Oviedo cambia el punto de mira
Los azules han marcado 12 goles en las últimas seis jornadas después de necesitar 64 remates para conseguir uno solo en las cuatro primeras
La Liga
El gol fue uno de los grandes problemas del Real Oviedo durante el arranque de temporada. Cuatro jornadas, 64 remates y un único tanto dibujaron una sequía que condicionó los primeros pasos del conjunto de Julián Calero en Segunda División. Mes y medio después, la fotografía es radicalmente diferente. Los azules no disparan mucho más, pero sí han aprendido a disparar mejor.
Los números reflejan con claridad esa transformación. En las diez primeras jornadas, el Oviedo ha realizado 150 remates, 49 de ellos entre los tres palos, para marcar 13 goles. Un balance global que esconde dos etapas completamente diferentes. En las cuatro primeras fechas necesitó 64 disparos y 15 tiros a puerta para celebrar únicamente el gol de Pablo Sáenz que sirvió para ganar en Albacete.
El punto de inflexión llegó en Valladolid. El Oviedo salió de Zorrilla con tres goles después de realizar 12 remates y colocar seis entre los tres palos. Desde entonces, los de Calero han marcado 12 tantos en seis encuentros con 86 disparos y 34 remates a puerta. Traducido a porcentajes, el 35,3% de los tiros entre palos de este último tramo terminó dentro de la portería, frente al 6,7% de las cuatro primeras jornadas.
La diferencia resulta todavía más gráfica al medir cuánto le cuesta al Oviedo encontrar un gol. Durante las primeras cuatro jornadas necesitó 64 remates para marcar; desde la quinta, necesita poco más de siete de media por cada tanto. Una mejora enorme que no responde a un crecimiento similar en el volumen de disparos. El equipo promedió 16 remates por encuentro durante el primer bloque y registra 14,3 desde la visita a Valladolid.
La evolución también se aprecia partido a partido. Después de los tres goles de Valladolid, el Oviedo marcó uno con dos tiros a puerta en Sabadell, dos con seis ante el Sporting y uno con cuatro frente al Eldense. En las dos últimas jornadas volvió a elevar la producción; tres tantos ante el Eibar con siete remates entre palos y otros dos en Ceuta con nueve.
El contraste con el comienzo es especialmente significativo. Ante el Granada, el equipo disparó nueve veces sin marcar; frente al Leganés acumuló 25 intentos y cinco tiros a puerta sin premio; y contra el Burgos volvió a quedarse a cero pese a sus 21 remates. En apenas cuatro jornadas había acumulado 64 intentos para conseguir un único tanto. Ahora necesita muchos menos para hacer daño.
Después de diez partidos, el balance deja al Oviedo con un 32,7% de sus remates encontrando portería y un 26,5% de conversión entre los tiros a puerta y los goles. Pero, por encima de la fotografía global, la tendencia explica mucho mejor su momento. El equipo que comenzó la temporada acumulando disparos sin premio ha cambiado el punto de mira. Y sus resultados también empiezan a notarlo.