El Oviedo no ha perdido el acento de Primera
El descenso cambió la categoría, pero no la experiencia del vestuario. El conjunto azul mantiene un importante núcleo de futbolistas con cerca de 450 partidos en la élite, una base sobre la que Julián Calero comienza a construir su nuevo proyecto
La Liga
El descenso a Segunda división obligó al Real Oviedo a replantear buena parte de su proyecto deportivo. Llegó un nuevo entrenador, el mercado abrió un periodo de cambios y el objetivo pasó a ser regresar cuanto antes a la máxima categoría. Sin embargo, hay un aspecto que apenas ha cambiado y que puede convertirse en una de las grandes fortalezas del equipo de Julián Calero, la experiencia acumulada en Primera división.
Más allá de las incorporaciones y de los movimientos que todavía quedan por cerrarse, el técnico azul parte de una plantilla que conserva un importante poso de fútbol en la élite. Entre los jugadores que continúan en el vestuario, el Real Oviedo reúne cerca de 450 partidos de Liga en Primera, un dato que refleja que buena parte del grupo ya conoce la exigencia de la máxima categoría.
El caso más llamativo es el de Nacho Vidal, uno de los futbolistas con mayor recorrido en la élite. El lateral derecho acumula 155 encuentros ligueros en Primera, repartidos entre el Valencia, Osasuna, Mallorca y el propio Oviedo, una trayectoria que le convierte en uno de los referentes del vestuario. Junto a él aparecen otros perfiles con un amplio bagaje, como David Costas, con 65 partidos entre el Celta y el conjunto azul, o Aarón Escandell, que suma 50 encuentros en la máxima categoría tras su paso por el Granada, la UD Las Palmas y el Real Oviedo.
La experiencia también se extiende a otras líneas del campo. Dani Calvo acumula 43 partidos entre el Elche y el Oviedo, mientras que Hassan ha disputado 40, dos con el Villarreal y 38 con el conjunto carbayón. Alberto Reina ya cuenta con 38 encuentros en Primera con la camiseta azul, los mismos que Ilyas Chaira, mientras que Luka Ilic alcanzó los 19 durante la pasada campaña. A ellos se suman Jacobo González, con dos apariciones en el Celta, y Pablo Sáenz, que debutó con el Granada.
Más allá de las cifras individuales, el dato deja entrever la idea sobre la que trabaja el Real Oviedo. El descenso no ha obligado al club a comenzar desde cero. Parte del vestuario ya sabe lo que supone competir en Primera división y conoce el nivel de exigencia que espera al equipo si logra regresar a la élite.
El mercado todavía no está cerrado y la dirección deportiva continúa trabajando para reforzar varias posiciones. Sin embargo, antes incluso de completar la plantilla, Julián Calero ya dispone de una base con experiencia contrastada en la máxima categoría. Un aspecto que no garantiza el ascenso, pero que sí puede convertirse en un valor diferencial en una Segunda división donde cada pequeño detalle suele marcar el destino de una temporada.