Encajar es condenarse: el dato que explica la temporada del Oviedo
El conjunto azul no ha ganado ningún partido en toda la temporada cuando ha recibido dos o más goles, una fragilidad que marca su lucha por la permanencia
La Liga
El Real Oviedo tiene muchos problemas esta temporada, pero hay uno que sobresale por encima del resto y que explica buena parte de su situación actual, su fragilidad defensiva. No es solo una sensación, es un dato. Contundente. Irrefutable.
El equipo azul ha encajado dos o más goles en 15 partidos en lo que va de curso. El balance en esos encuentros lo dice todo; 13 derrotas y dos empates. Ni una sola victoria. Ni un solo partido salvado.
La lista es larga y constante a lo largo del año: Villarreal, Real Madrid, Getafe, Barça, Levante, Espanyol, Atlético, Sevilla… y más recientemente Osasuna, Real Sociedad o el propio Levante en el último duelo. Equipos de todo tipo y contexto, pero un mismo desenlace. El Oviedo no logra sostener los partidos cuando su defensa se resquebraja.
Ni siquiera en los días en los que el equipo ha sido capaz de reaccionar. Solo en dos ocasiones logró puntuar encajando tres goles -ante Girona (3-3) y Real Sociedad (3-3)-, dos partidos que reflejan más una excepción que una tendencia. En ambos casos, el equipo necesitó marcar tres goles para no perder. Una exigencia insostenible en el fútbol profesional.
Porque el problema no está solo arriba. El Oviedo ha demostrado en varios tramos que puede generar, competir e incluso levantarse de golpes duros, como ocurrió recientemente ante el Levante. Pero esa reacción casi siempre llega tarde o no se sostiene. Cada error atrás tiene un peso desproporcionado.
Y en una temporada marcada por la igualdad en la zona baja, esa incapacidad para resistir cuando el rival golpea termina siendo determinante. No es una cuestión de un partido puntual, ni de un rival concreto. Es un patrón que se repite desde la jornada uno y que explica por qué el Oviedo está donde está.