La paradoja del '6' y el, pese a todo, cuarto central del Sporting
El conjunto gijonés tuvo un partido gris ante el Valladolid, que a pesar de su delicada situación fue capaz de superar por momentos a los rojiblancos.
LaLiga.
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Este refrán español bien podría aplicarse a una parte del entorno social del Sporting de Gijón. Tampoco están 'libres de culpa' los entrenadores, quienes pueden cometer errores como cualquier otro. Frente al Valladolid, el equipo rojiblanco echó de menos la sobriedad y fiabilidad de Nacho Martín. También el resurgir de Diego Sánchez, que venía de completar dos partidos con un rendimiento notable.
Lo que funciona no se toca. Este es otro refrán muy aplicado al fútbol. Por eso pudo sorprender la ausencia de Diego Sánchez en la alineación titular. Sus actuaciones, primero, contra el Huesca y, después, frente al Albacete en el Carlos Belmonte apuntaban a motivo más que suficiente para que repitiera titularidad. Para quienes así pensaban la duda era si su pareja iba a Eric Curbelo o Pablo Vázquez.
Sin embargo, Borja Jiménez tiró de experiencia. Por un lado, el abulense dio continuidad a Pablo Vázquez y, por el otro, mostró su predilección al apostar por la vuelta de Curbelo. El canario había sido una de las notas positivas en noviembre y diciembre. Además, su inició de año había sido correcto, aunque no con tanto nivel, y quizá por acumulación de esfuerzos terminó parando dos semanas en febrero para reordenar su estado muscular. Esta vez sí, lo que no había sucedido en noviembre, pagó cara su regreso directamente como titular.

En ese sentido, las prestaciones de Curbelo subrayaron el buen hacer reciente de Diego Sánchez. El canario estuvo desconocido. Cometió un error de cálculo dramático en el segundo gol, anticipándose e intuyendo una dirección de pase que no llegó a producirse. Así, terminó yéndose al suelo y generando un pasillo hacia Yáñez que al inicio de la acción no existía. Igual de evidentes fueron sus imprecisiones en la segunda parte.
Probablemente la exigencia física del partido le jugó una mala pasada. El '23' rojiblanco cometió varios fallos llamativos en la circulación de balón. Ninguno de ellos resultó ser trágico, lo que no redujo la sensación de su errático desempeño impropio de él. Por si fuera poco, la fatiga le jugó una mala pasada y los últimos minutos se le hicieron cuesta arriba. Su socio Pablo Vázquez sí mantuvo el tipo. Mientras, Diego Sánchez veía el partido desde el banquillo.
De todos modos, una vez pagado el peaje de la inactividad de Curbelo, el avilesino seguirá siendo el tercer central, o el cuarto cuando Andrés Cuenca esté disponible. El canterano de Mareo fue titular en la visita del Huesca por las lesiones de Pablo Vázquez y Curbelo, así como en el Belmonte por otras dos bajas. Solo Perrin está por detrás de él. Es más, su condición tampoco varía si, como en el caso reciente, alguno de los teóricos primeros centrales no está en su mejor momento físico.
La paradoja del '6'
Para muchos es casi invisible sobre el verde y sin embargo su figura sobrevoló El Molinón durante el duelo con el Valladolid. El Sporting echó de menos la lectura táctica de Nacho Martín.
En defensa de su sustituto, a Justin Smith no se le puede pedir un rendimiento inmediato cuando apenas estaba teniendo oportunidades. El canadiense acusó la falta de ritmo y, sobre todo, la discreta y a su vez notable influencia del futbolista de Noreña. El canterano reduce distancias entre líneas, aporta equilibrio, serenidad y seguridad en el primer pase.
Nacho Martín ha recuperado con Borja Jiménez su rol en la base de la jugada, dejándose ver menos en las posiciones más adelantadas que le pedía Rubén Albés. "Ojalá pueda estar la próxima jornada", decía Borja Jiménez, que como otros muchos probablemente también tardó en detectar todas las virtudes del '6' sportinguista. No en vano, no le puso de titular en sus tres primeros encuentros al frente del banquillo gijonés. Sí se la dio al cuarto y desde entonces no lo ha vuelto a bajar de la formación inicial.