Las piezas que no terminaron de encajar en el Oviedo

Cinco fichajes llamados a marcar diferencias que no lograron consolidarse en una temporada marcada por los cambios y la exigencia de la Primera división

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Dendoncker
Vie, 01/05/2026 - 14:32

El regreso del Real Oviedo a Primera división exigía acierto en el mercado. El salto de categoría obligaba a reforzar la plantilla con perfiles capaces de competir al máximo nivel, futbolistas con experiencia o proyección llamados a sostener al equipo en un contexto de máxima exigencia. Sin embargo, no todas las apuestas terminaron de responder a las expectativas. Entre el rendimiento irregular, los cambios en el banquillo y las dificultades propias de la categoría, varios nombres se quedaron a medio camino de lo que se esperaba de ellos.

Uno de los casos más representativos es el de David Carmo. Llegó cedido desde el Nottingham Forest como uno de los grandes refuerzos del verano, llamado a liderar la defensa desde el perfil zurdo. Durante buena parte del curso fue indiscutible, primero para Paunovic y después para Carrión, acumulando minutos y responsabilidad. Sin embargo, con la llegada de Almada perdió su condición de titular en favor de Eric Bailly. Aunque una lesión del marfileño le devolvió al once de forma puntual, su rendimiento fue decayendo hasta acabar cediendo definitivamente su sitio, dejando la sensación de no haber alcanzado el nivel esperado.

En el centro del campo, el nombre de Leander Dendoncker también resume bien esa idea. El internacional belga llegó tras rescindir su contrato con el Aston Villa con la etiqueta de pieza clave en la base del juego. Su inicio fue sólido, siendo indiscutible para los dos primeros técnicos e incluso marcando en la primera victoria del curso. Sin embargo, con el paso de las jornadas fue perdiendo protagonismo, especialmente tras la llegada de Almada, que apostó por Sibo en esa posición. A ello se sumó una lesión que le ha apartado del grupo en el tramo final, dejándole fuera de la dinámica en el momento más decisivo.

Especial atención merece el caso de Luka Ilic, el fichaje más caro del verano. El club apostó fuerte por el mediapunta serbio, avalado por Paunovic y llamado a ser una pieza diferencial en la zona ofensiva. Contó con minutos en diferentes posiciones durante el inicio del curso, pero nunca terminó de explotar. Ni con Carrión ni en el arranque de la etapa de Almada logró asentarse, más allá de un partido destacado en la victoria ante el Valencia que parecía marcar un punto de inflexión. Una tendinopatía en el tendón de Aquiles frenó su progresión en ese momento, dejando su temporada marcada por la irregularidad y la falta de continuidad.

En ataque, el nombre de Salomón Rondón representa una de las grandes expectativas que no se cumplieron. El delantero venezolano llegó desde Pachuca con la etiqueta de goleador y con un cartel internacional que invitaba a pensar en un impacto inmediato. Durante el primer tramo fue indiscutible, pero su rendimiento no se tradujo en cifras, con solo dos goles en 16 partidos. En un equipo necesitado de eficacia arriba, su aportación se quedó por debajo de lo esperado, y su salida en el mercado de invierno puso fin a una etapa que nunca terminó de encontrar el contexto adecuado.

Por último, Josip Brekalo llegó como un refuerzo de nivel para las bandas, con experiencia internacional y capacidad para aportar desequilibrio. Avalado también por Paunovic, contó con minutos en el inicio de la temporada, pero fue perdiendo protagonismo con los cambios en el banquillo. Ni con Carrión ni con Almada logró asentarse, y su impacto fue muy limitado, sin goles y con escasa continuidad. Su salida rumbo al Hertha de Berlín cerró una etapa breve y sin apenas incidencia en el rendimiento del equipo.

Más allá de estos nombres, otros fichajes como Borbas, Álex Forés o Brandon Domingues apenas tuvieron participación, lo que dificulta cualquier valoración real sobre su rendimiento. Casos que, por falta de minutos, quedan fuera del análisis principal, pero que también reflejan la complejidad de un mercado condicionado por la urgencia y la adaptación a una categoría tan exigente.

En conjunto, estos cinco casos ilustran una realidad común en muchos equipos que afrontan un ascenso: no todas las apuestas funcionan. La Primera división no concede margen, y factores como los cambios de entrenador, las lesiones o la propia dinámica colectiva terminan condicionando el rendimiento individual. En el Oviedo, varias piezas no lograron encajar como se esperaba, en una temporada en la que cada detalle ha terminado marcando la diferencia.

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