Paraschiv le enseña el camino a Isfan
El delantero rumano ejerció de traductor durante la presentación de su compatriota y protagonizó una de las imágenes más curiosas de la jornada
Real Oviedo
Las presentaciones suelen dejar titulares, declaraciones y fotografías. Sin embargo, la de Alexandru Isfan también regaló una escena que pasó casi desapercibida, pero que dice mucho del vestuario que se está construyendo en el Real Oviedo. El protagonista inesperado fue Daniel Paraschiv, que asumió de forma espontánea el papel de traductor para ayudar a su compatriota durante sus primeros minutos como futbolista azul.
Isfan compareció por primera vez ante los medios de comunicación y, en algunos momentos, recurrió al rumano para responder con mayor comodidad. Ahí apareció Paraschiv. El delantero fue trasladando algunas de sus respuestas, ejerciendo de puente entre su compatriota y los periodistas presentes en la sala de prensa del Carlos Tartiere. El momento más distendido llegó cuando tradujo la respuesta de Isfan sobre la rivalidad con el Sporting, una intervención que provocó las risas entre los asistentes.
La escena tiene un significado especial si se mira con perspectiva. Hace dos años, era Paraschiv quien aterrizaba en Oviedo para iniciar una aventura lejos de su país, adaptándose a un nuevo idioma, un nuevo fútbol y una nueva ciudad. Ahora, con ese camino ya recorrido, fue él quien tendió la mano a otro futbolista rumano que comienza la misma experiencia.
Durante su primera temporada, el internacional rumano encontró su sitio dentro del vestuario azul. Más allá de su rendimiento sobre el césped, (tres goles y dos asistencias), se convirtió en un compañero plenamente integrado en el día a día del equipo, algo que quedó reflejado en un gesto tan sencillo como ayudar a Isfan en su primera comparecencia pública.
Todo ello, además, en un verano en el que su etapa en el Real Oviedo parece acercarse a su final. El club trabaja en la salida del delantero, que la pasada temporada enlazó dos cesiones, primero en la Cultural Leonesa y después en el Dinamo de Bucarest. Pese a ello, Paraschiv asumió con total naturalidad el papel de anfitrión para facilitar los primeros pasos de su compatriota en el Carlos Tartiere.