Un capitán de los años más difíciles del Oviedo

El excentrocampista azul anuncia su retirada del fútbol profesional después de una carrera ejemplar que comenzó a forjar su legado en un Real Oviedo que luchaba por recuperar el lugar que nunca debió perder

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Aitor Sanz
Lun, 13/07/2026 - 20:49

Hay futbolistas que se recuerdan por los títulos que levantan y otros por el momento en el que decidieron quedarse. Aitor Sanz pertenece a los segundos. El ya excentrocampista ha anunciado este lunes su retirada del fútbol profesional, poniendo punto final a una carrera brillante que le convirtió en leyenda del CD Tenerife, pero que dejó una huella imborrable años antes en el Carlos Tartiere, cuando vestir la camiseta del Real Oviedo significaba convivir con la incertidumbre y pelear cada fin de semana por devolver la ilusión a una afición golpeada.

Aitor llegó al conjunto azul en el verano de 2010, procedente del Real Unión, para incorporarse a un equipo que intentaba abrirse camino en Segunda División B. Durante tres temporadas defendió el escudo oviedista en una de las etapas más delicadas de la historia reciente del club, acumulando 106 partidos oficiales y cuatro goles, además de convertirse en uno de los capitanes y líderes de un vestuario que convivió con la presión permanente de devolver al Oviedo al fútbol profesional.

Los resultados, sin embargo, no acompañaron durante sus dos primeras campañas. El equipo no consiguió clasificarse para el playoff de ascenso ni en la temporada 2010/11 ni en la 2011/12, prolongando una espera que parecía interminable para el oviedismo.

La tercera fue diferente. El Real Oviedo logró alcanzar la fase de ascenso en la temporada 2012/13, aunque el sueño terminó de forma cruel con la eliminación frente al Eibar. Aquellos meses también estuvieron marcados por uno de los episodios más trascendentales en la historia del club; la ampliación de capital que movilizó al oviedismo y permitió la llegada del Grupo Carso, un punto de inflexión que acabaría cambiando el rumbo de la entidad.

En medio de todo aquello siempre apareció la figura de Aitor Sanz. Un centrocampista que nunca se escondía, competitivo hasta el último balón, con carácter para asumir responsabilidades y un liderazgo silencioso que le convirtió en uno de los referentes de aquel vestuario. No fue el capitán que levantó el trofeo del ascenso, pero sí uno de los futbolistas que ayudó a sostener al Real Oviedo cuando más lo necesitaba.

Tras cerrar su etapa en Asturias en 2013, puso rumbo al CD Tenerife, donde terminó de construir una trayectoria difícil de igualar. Durante más de una década se convirtió en el gran capitán del conjunto blanquiazul, superando los 400 partidos oficiales y ganándose el reconocimiento de toda una isla hasta convertirse en una de las mayores leyendas de la historia reciente del club.

Con su retirada se marcha un futbolista ejemplar dentro y fuera del terreno de juego. En Tenerife será recordado como uno de sus grandes capitanes. En Oviedo, como el líder de unos años en los que el club todavía luchaba por volver a levantarse. Porque mucho antes de los ascensos, de la estabilidad institucional o del regreso a la élite, hubo jugadores como Aitor Sanz que eligieron defender el escudo azul cuando hacerlo era mucho más difícil.

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