Viñas vs Guruzeta: La batalla que empieza sin balón

Ante un Athletic vertical y agresivo al espacio, la presión del delantero charrúa se convierte en el primer mecanismo de contención del Oviedo

Imagen
Fede Viñas
Jue, 12/02/2026 - 18:21

En la previa del duelo entre Real Oviedo y Athletic Club en el Carlos Tartiere, hay un enfrentamiento que puede marcar el ritmo del partido más allá de los goles: el trabajo sin balón. Fede Viñas, según datos de LaLiga y Microsoft, llega a la cita siendo el tercer delantero del campeonato que más participa en la presión y en el juego defensivo de su equipo, curiosamente por detrás de Mikel Oyarzabal y Gorka Guruzeta, este último su rival del domingo.

Los números ayudan a entenderlo. El delantero uruguayo suma 47 recuperaciones y 29 entradas, cifras elevadas para un atacante. Además, ha disputado 235 duelos, lo que refleja su constante implicación en acciones divididas. No es un '9' que espere dentro del área. Baja, pelea y activa la presión alta que busca Almada como primer mecanismo defensivo.

Enfrente tendrá al ya mencionado Guruzeta, referencia ofensiva del Athletic, con 34 recuperaciones y 10 entradas en lo que va de temporada. El delantero rojiblanco también participa en el esfuerzo colectivo, pero el volumen defensivo de Viñas es superior. En un encuentro donde los hermanos Williams y el delantero Guipúzcoano atacan espacios con movilidad constante, la presión tras pérdida será fundamental para que el Oviedo no quede expuesto.

Viñas, además, ha disputado 1.187 minutos en 18 partidos, una cifra muy cercana a los 1.295 minutos de Guruzeta en 20 encuentros, lo que permite una comparación equilibrada. No se trata solo de goles, sino de influencia. En el modelo actual del Oviedo, el primer defensor es el delantero, y ahí el uruguayo se ha convertido en pieza estructural.

Ante el Athletic, equipo de la competición que mejor presiona junto al Rayo Vallecano, la capacidad del '9' azul para incomodar la salida rival puede ser tan determinante como cualquier remate dentro del área. El domingo, la presión también juega.