¿Fue realmente malo el mercado de invierno del Oviedo?: Los números responden

Fonseca ha crecido hasta hacerse con el puesto, Thiago Fernández aporta cifras diferenciales y Borbas sigue siendo una incógnita en un mercado más útil que determinante

Imagen
Thiago Fernández
Jue, 16/04/2026 - 09:29

El mercado invernal del Real Oviedo dejó dudas desde el primer momento. Pocos fichajes, perfiles muy concretos y la sensación de que el equipo necesitaba algo más para dar un salto definitivo. Sin embargo, con el paso de las jornadas, los números empiezan a ofrecer una lectura más matizada.

Tres incorporaciones, tres contextos muy distintos y un denominador común: impacto desigual, pero no inexistente.

El caso más evidente es el de Nico Fonseca. El mediocentro uruguayo llegó para dar equilibrio a una zona que lo necesitaba, y su evolución ha sido claramente ascendente. Con 674 minutos repartidos en 14 partidos, el centrocampista ha pasado de un rol secundario a asentarse en el once, hasta el punto de desbancar a Colombatto. No ha aportado goles ni asistencias, pero su influencia se mide en orden, posicionamiento y capacidad para sostener al equipo. Un fichaje más estructural que visible, pero con peso real en el rendimiento colectivo.

En el otro extremo aparece Thiago Borbas. El delantero uruguayo es, hasta ahora, la gran incógnita del mercado. Apenas 83 minutos en siete partidos, sin titularidades ni impacto directo en el juego. Su contexto explica parte de esa situación: sin pretemporada y con falta de ritmo competitivo tras su etapa en Brasil. Sin embargo, la realidad es que su aportación ha sido mínima hasta el momento. Más que un fichaje fallido, es una apuesta que aún no ha podido ser evaluada en condiciones.
El problema, en cualquier caso, no es tanto el rendimiento del delantero como el momento en el que llega. El Oviedo necesitaba soluciones inmediatas y, en su caso, ha encontrado una incógnita.

Entre ambos perfiles emerge la figura de Thiago Fernández. El extremo argentino ha sido, probablemente, el fichaje más diferencial. Pese a llegar tras una lesión de larga duración, ha acumulado 464 minutos en diez partidos, con cinco titularidades y un dato que marca la diferencia: cuatro asistencias. Su capacidad para generar desde banda, su desequilibrio y su crecimiento progresivo le han llevado a hacerse con un sitio en el once, incluso por delante de Hassan en las últimas semanas. Un rendimiento que refuerza la apuesta del Villarreal por el jugador y que ha tenido impacto directo en el equipo.

Con estos datos sobre la mesa, la conclusión se aleja del blanco o negro. El mercado del Oviedo no ha sido determinante, pero tampoco puede calificarse como negativo. Ha aportado piezas útiles, ha abierto nuevas opciones y, en algún caso, ha generado impacto real en el juego del equipo.

También conviene poner el foco en el contexto. La mejora del equipo ha ido de la mano de la llegada de Guillermo Almada, lo que invita a preguntarse cuánto hay de mercado y cuánto de cambio de dirección en el banquillo.

Eso sí, también deja una lectura de fondo. El salto competitivo no ha llegado únicamente desde fuera. El gol, por ejemplo, ya estaba en casa. Fede Viñas, actuando en su posición natural, ha demostrado ser la referencia ofensiva que el equipo necesitaba desde el inicio de la temporada.

Te Puede Gustar