La nueva sala de máquinas del Oviedo ya toma forma
La llegada de Dani Villahermosa amplía las alternativas de Julián Calero en una medular con perfiles muy diferentes, mientras el futuro de Luka Ilic sigue en el aire
Real Oviedo
Con la llegada de Dani Villahermosa, el Real Oviedo da prácticamente por definida una de las líneas que más cambios ha experimentado durante el verano. Julián Calero contará con un centro del campo repleto de perfiles complementarios para afrontar una temporada en la que la competencia será máxima, aunque todavía queda por resolver el futuro de Luka Ilic, uno de los futbolistas con más opciones de abandonar la disciplina azul en este mercado.
El serbio, que además arrastra un golpe en las costillas que le ha impedido entrenarse con normalidad durante los últimos días, continúa siendo una incógnita. El propio Julián Calero confirmó el pasado viernes en rueda de prensa que el centrocampista no estaba pudiendo trabajar con el grupo debido a esas molestias físicas. A ello se suma su elevada ficha, un factor que podría facilitar una salida si llega una propuesta satisfactoria para todas las partes antes del cierre del mercado.
Mientras tanto, el técnico azul empieza a disponer de una medular con numerosas variantes. Youness Lachhab se ha consolidado como un futbolista capaz de aportar equilibrio y criterio en la circulación, además de ofrecer continuidad al juego desde la base. Aritz Aldasoro, por su parte, añade intensidad, despliegue físico y capacidad para abarcar mucho terreno, como volvió a demostrar en el amistoso frente al Deportivo.
Uno de los movimientos más interesantes puede estar protagonizado por Alberto Reina. Aunque su calidad cerca del área rival es incuestionable, Calero ya ha dejado entrever que también puede actuar unos metros más atrás para convertirse en el primer organizador del juego. Esa capacidad para iniciar las jugadas desde la base no solo multiplica las alternativas tácticas del equipo, sino que también libera espacios para que otros centrocampistas, como el propio Villahermosa o Álex Cardero, puedan aparecer en zonas más adelantadas y explotar su llegada desde segunda línea.
Precisamente Dani Villahermosa aterriza para aportar una dimensión diferente a la medular. Sus siete goles y ocho asistencias con el Andorra evidencian una capacidad ofensiva poco habitual en un centrocampista, mientras que su versatilidad le permite desenvolverse tanto como interior como en posiciones más avanzadas. Junto a él, Álex Cardero buscará hacerse un hueco tras regresar de sus cesiones, ofreciendo creatividad y movilidad entre líneas en un centro del campo que promete ser uno de los grandes focos de competencia del nuevo Real Oviedo.
A falta de que el mercado baje definitivamente la persiana y de que se resuelva la situación de Luka Ilic, Julián Calero ya dispone de una sala de máquinas con múltiples registros. Unos aportan equilibrio, otros recorrido, otros creatividad y otros llegada. La combinación definitiva todavía está por descubrir, pero la sensación es que el Real Oviedo ha construido una medular con recursos suficientes para adaptarse a distintos escenarios de partido y elevar el nivel competitivo del equipo.