Santi Cazorla, tres temporadas para un legado eterno en el Oviedo

Del regreso ilusionante al liderazgo absoluto y a un papel más dosificado, siempre como referencia del equipo

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Santi Cazorla
Vie, 03/04/2026 - 19:26

El paso del tiempo también juega en el fútbol, incluso para los elegidos. Y en el Real Oviedo, ese paso del tiempo tiene nombre propio, Santi Cazorla. Tres temporadas después de su regreso, el centrocampista asturiano ha transitado por tres versiones muy distintas de sí mismo, en paralelo a la evolución del propio equipo azul… y también de sus entrenadores.

La primera imagen fue la del regreso. En la temporada 2023/24, Cazorla disputó 25 partidos, con 10 titularidades y 998 minutos. Su inicio estuvo condicionado por el contexto. Con Álvaro Cervera en el banquillo, el asturiano todavía se encontraba en proceso de adaptación física y no tuvo protagonismo. Fue con la llegada de Luis Carrión cuando su figura empezó a crecer de forma evidente. Bajo su dirección, Cazorla se convirtió en un jugador importante, capaz de ordenar al equipo y marcar el ritmo del juego. Sus cuatro asistencias y, sobre todo, su 89% de acierto en el pase (680 de 762) reflejaron que el Oviedo empezaba a jugar a través de él. No necesitó ser titular indiscutible para influir, su jerarquía fue inmediata.

El segundo año supuso su consolidación como eje absoluto del equipo. En la 2024/25, ya con más continuidad física y plenamente integrado, el capitán dio un paso al frente en todos los sentidos: 35 partidos, 26 titularidades y más de 2.100 minutos. Tanto con Javi Calleja como posteriormente con Paunovic, Cazorla fue un jugador clave siempre que estuvo disponible. A su peso en el juego se sumaron los números: 5 goles y 5 asistencias que evidenciaron su impacto también en zonas decisivas. Ya no era solo el faro del equipo, sino su auténtico motor. El Oviedo no solo jugaba con Cazorla, sino que jugaba para Cazorla.

La tercera temporada, la actual en Primera división, dibuja un escenario diferente. Con 20 partidos disputados de 29 y 607 minutos (apenas 4 titularidades), su rol ha cambiado de forma evidente. A lo largo del curso, su importancia también ha estado ligada al banquillo. Con Paunovic mantuvo presencia en la rotación y con Luis Carrión volvió a tener peso en determinados tramos, pero ha sido con la llegada de Almada cuando su papel se ha reducido de manera más clara. En este último tramo, el asturiano está siendo utilizado como un recurso desde el banquillo, con participaciones en la última media hora de los partidos. Las cifras ofensivas han descendido (sin goles y con una única asistencia), reflejo de un rol más dosificado y adaptado a las exigencias físicas de la élite.

Aun así, su peso trasciende los números. Cada intervención suya sigue ordenando al equipo, pausando el juego y aportando una lectura que pocos pueden ofrecer. Incluso en un contexto de menor participación, Cazorla continúa siendo una referencia dentro y fuera del campo.

Con nueve jornadas aún por disputarse, el desenlace de la temporada está por escribirse. Pero también empieza a intuirse otro final. El propio futbolista reconoció recientemente en Radio MARCA Asturias que tanto el cuerpo como la mente le piden dar un paso al lado, aunque sin confirmarlo de manera definitiva. Una reflexión que invita a pensar que el Oviedo podría estar viviendo los últimos capítulos de uno de sus grandes símbolos recientes.

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