Un solo goleador para sobrevivir: El problema que debe resolver el Oviedo
Viñas lidera con siete tantos un ataque que solo suma 21 goles y en el que la segunda línea no termina de acompañar con regularidad
La Liga
El Real Oviedo compite, resiste y sigue vivo. Pero hay un dato que explica muchas de sus dificultades, el gol. O, más concretamente, la falta de él más allá de una figura. Porque en un equipo que apenas suma 21 tantos en toda la temporada, el peso ofensivo recae casi en exclusiva sobre Fede Viñas.
El delantero uruguayo es el máximo goleador con siete dianas, una cifra que lo convierte en la referencia indiscutible del ataque azul. Pero también en un síntoma. Porque detrás de él, la aportación goleadora se diluye en una segunda línea que no termina de sostener el ritmo que exige la categoría.
Los números lo reflejan con claridad. Solo un jugador ofensivo se acerca a esos registros: Ilyas Chaira, con cuatro goles. A partir de ahí, el reparto se fragmenta. Reina suma tres, Rondón, ya fuera del equipo, dejó dos, e Ilic, mediapunta, apenas ha anotado uno. Una producción limitada para una zona del campo que debería marcar diferencias.
Más llamativo aún es el peso del balón parado en el reparto goleador. Hasta tres centrales (Costas, Bailly y Carmo) han visto puerta, lo que refuerza la idea de que el equipo encuentra más soluciones en la estrategia que en el juego ofensivo sostenido.
El contexto reciente acentúa aún más esa dependencia. El último gol que no llevó la firma de Viñas llegó en el Ciutat de Valencia, en la derrota ante el Levante, cuando Ilyas marcó el 2-1 en un partido que terminó 4-2. Desde entonces, el gol ha vuelto a pasar por el delantero uruguayo.
En ese escenario, el Oviedo vive en una delgada línea. Compite bien, defiende mejor en casa y encuentra recursos en el balón parado, pero necesita que su segunda línea dé un paso adelante si quiere sostener la pelea hasta el final.
Porque en Primera División, sobrevivir con un solo foco ofensivo es posible… pero cada vez más difícil. Y el Oviedo, en este tramo decisivo, necesita algo más que a Viñas para seguir creyendo.