El banquillo no decide: La cuenta pendiente del Oviedo
Almada ha dado más protagonismo a la segunda unidad, pero su impacto en goles y puntos sigue siendo limitado en el tramo decisivo
La Liga
El Real Oviedo ha encontrado con Guillermo Almada una mayor utilización del banquillo. Más cambios, más perfiles, más soluciones… al menos en apariencia. Porque si algo ha cambiado en esta segunda vuelta es la gestión de los minutos. Pero no necesariamente el impacto.
El técnico uruguayo ha convertido las sustituciones en una herramienta constante. En prácticamente todos los partidos agota las ventanas y mueve piezas entre el minuto 60 y el 75, buscando ajustar el ritmo del encuentro, introducir control o encontrar desequilibrio. Una hoja de ruta clara que se ha repetido jornada tras jornada.
Los nombres también dibujan un patrón: Cazorla aparece como recurso para dar pausa y criterio en los tramos finales. Suya fue la asistencia para el gol de Bailly en Anoeta. Hassan como perfil de desborde. Colombatto para ordenar el centro del campo. Thiago Fernández, también ha sido capaz de aportar impacto real en el último tercio, con una asistencia saliendo desde el banquillo ante el Girona.
Ahí está una de las claves. Porque, más allá de esos momentos puntuales, el rendimiento de la segunda unidad no ha terminado de traducirse en cifras decisivas. No hay goles desde el banquillo en este tramo, y las aportaciones ofensivas se reducen a acciones aisladas.
El ejemplo más claro está en los partidos recientes. Ante el Sevilla, los cambios aportaron control y piernas, pero no terminaron de cerrar el partido. Frente al Valencia ocurrió algo similar.
Eso no significa que el banquillo no sume. Lo hace. Permite sostener el ritmo, ajustar el sistema y responder a diferentes contextos de partido. Pero en un equipo que vive en marcadores cortos y con un margen mínimo, se echa en falta un punto más de determinación desde la segunda unidad.
Porque en este tramo final, donde cada detalle pesa, no basta con acompañar. Hace falta decidir. Y ahí es donde el Oviedo todavía tiene una asignatura pendiente.
La salvación no solo se juega con los titulares. También con los que salen desde el banquillo. Y en ese terreno, el Oviedo aún busca una pieza que marque la diferencia.