El Requexón nunca dejó solo al Oviedo
Desde el ascenso de 2015 hasta el regreso a Primera división una década después, varias generaciones de canteranos acompañaron al club en cada una de las etapas de su reconstrucción
Real Oviedo
La salida de Lucas Ahijado puso punto final a una de las trayectorias más representativas de la historia reciente del Real Oviedo. Con su marcha, el conjunto azul pierde al canterano con más partidos disputados desde el ascenso a Segunda división en 2015, pero también al último gran símbolo de una generación que acompañó al club durante todo el camino que lo llevó desde Segunda B hasta Primera división.
Si algo demuestra la última década del Real Oviedo es que El Requexón nunca dejó solo al primer equipo. Entre ascensos, permanencias, decepciones y celebraciones, siempre hubo futbolistas formados en casa sosteniendo el proyecto azul sobre el césped.
La historia comenzó precisamente en la temporada 2014/15. Esteban Suárez defendió la portería azul durante las dos primeras temporadas de esta nueva etapa y acumuló 73 partidos oficiales entre la campaña del ascenso y el regreso a Segunda división. Capitán, referente y uno de los grandes símbolos del oviedismo, su figura ayudó a cimentar los primeros pasos de la reconstrucción.
Mientras el equipo dirigido por Sergio Egea conseguía el esperado regreso al fútbol profesional, dos canteranos tenían ya un papel relevante en aquella plantilla. Nacho López disputó 33 encuentros en la campaña del ascenso y todavía sumaría ocho más en la temporada del regreso a Segunda división. Junto a él apareció también Diegui Johannesson, que terminaría convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles del Oviedo.
El internacional islandés acumuló 135 partidos oficiales entre 2014 y 2021 y fue protagonista tanto del ascenso como de los primeros años de consolidación del equipo en la categoría de plata. Su irrupción marcó el inicio de una presencia continuada de futbolistas formados en casa dentro del primer equipo.
A medida que el Oviedo se asentaba en Segunda división fueron apareciendo nuevos nombres propios. Entre ellos destacó el regreso de Saúl Berjón. Aunque desarrolló gran parte de su carrera lejos de Asturias, el ovetense regresó en el mercado invernal de la temporada 2016/17 para convertirse en uno de los referentes del proyecto azul. Entre 2017 y 2020 disputó 114 partidos oficiales y fue uno de los capitanes y líderes del vestuario durante varias campañas.
Poco después llegó el turno de una generación que marcaría profundamente la identidad del equipo. Borja Sánchez acumuló 155 encuentros oficiales y se convirtió en uno de los futbolistas más talentosos surgidos de El Requexón en los últimos años. Jimmy Suárez, por su parte, alcanzó los 145 partidos gracias a una regularidad silenciosa que le permitió mantenerse durante varias temporadas como una pieza importante dentro de la plantilla.
Mientras tanto, Viti Rozada escribía una de las historias más particulares de la cantera azul. Tras varios años alternando apariciones puntuales con etapas de crecimiento, terminó explotando definitivamente en el tramo final de su carrera en Oviedo. Sus 161 partidos oficiales reflejan una evolución constante que culminó con el ascenso a Primera división y su posterior salto a la máxima categoría.
Por encima de todos aparece Lucas Ahijado. El lateral ovetense cierra su etapa en el club con 176 encuentros oficiales, más que ningún otro canterano desde el ascenso de 2015. Su caso resulta especialmente simbólico porque fue el único capaz de unir prácticamente todas las etapas de la reconstrucción azul. Debutó cuando el equipo todavía militaba en Segunda B, vivió el ascenso de 2015, acompañó al club durante toda la década en Segunda y terminó jugando en Primera división tras el regreso de los carbayones a la élite.
La presencia de la cantera no se limitó únicamente a los futbolistas que crecieron dentro del proyecto. También hubo regresos cargados de simbolismo. Michu volvió al Real Oviedo en la temporada 2016/17 y disputó 28 encuentros antes de cerrar su etapa como jugador. Años después regresaría desde los despachos para convertirse en una figura importante dentro de la estructura deportiva del club.
Todavía más impacto tuvo el regreso de Santi Cazorla. El internacional asturiano volvió al Oviedo en 2023 y ya acumula 89 partidos oficiales con la camiseta azul. Su participación resultó decisiva en el ascenso a Primera división y su figura se convirtió en uno de los grandes símbolos del oviedismo.
En un segundo plano, pero también formando parte de esta historia, aparece Javi Mier. El centrocampista sumó 64 encuentros oficiales con el primer equipo y representó la continuidad de una cantera que nunca dejó de producir talento para el club.
Los números ayudan a dimensionar la importancia de esta generación. Entre Lucas Ahijado, Viti Rozada, Borja Sánchez, Jimmy Suárez, Diegui Johannesson, Saúl Berjón, Santi Cazorla, Esteban, Javi Mier, Nacho López y Michu acumulan 1.185 partidos oficiales con el primer equipo desde el ascenso de 2015: Una cifra que va mucho más allá de la estadística.
Durante el camino que llevó al Real Oviedo desde Segunda B hasta Primera división, El Requexón siempre encontró la manera de estar presente. Cambiaron los entrenadores, los presidentes y las categorías. Lo que nunca cambió fue la presencia de la gente de casa defendiendo el escudo azul.