Una irrupción meteórica: Las cinco claves de Manu Rodríguez
El gallego firmó su primer gol en Segunda división y demostró estar más que aposentado en el primer equipo del Sporting, quedándose a nada de su primer contrato profesional
Real Sporting
La reflexión de Borja Jiménez se ciñe a la realidad. "El termómetro con Manu Rodríguez son sus compañeros. A nadie le extraña ya en el vestuario que sea titular o que tenga más minutos en la rotación". Pero es que ya no es solo de puertas para dentro en el Sporting de Gijón. El aficionado rojiblanco ya no se extraña cuando el número 36 aparece como uno de los elegidos para iniciar el partido. La costumbre se ha ido ganando en base a trabajo, rendimiento y destellos de buen futbolista. Esos que sigue soltando cada vez que puede un Manu Rodríguez instalado ya en la planta noble del Sporting.
El centrocampista de Catoira dejó ante el Huesca su mejor actuación como rojiblanco. La guinda fue su estreno como goleador en el fútbol profesional, pero su gran partido no se basó solo en el gol. Menudo gol, por cierto. La segunda parte de Manu Rodríguez fue una demostración del tipo de futbolista que el Sporting pescó de la cantera del Celta. Un 80% de pases acertados y la mayoría en campo rival fueron la factura que dejó Manu con el balón en los pies.
Con la veteranía que no luce en su carnet de identidad, el gallego desplegó un gran fútbol y ayudó a amarrar los tres puntos en casa. Un futbolista sobre el que hay grandes esperanzas depositadas en Mareo desde su llegada. De ahí que cada vez se encuentre más cerca de alcanzar su primer contrato profesional por minutos jugados. Tal y como apuntó El Comercio, le restan tres encuentros más disputando 45 minutos para asegurar su presencia en el primer equipo. No obstante, el club también estudia su situación contractual independientemente de un objetivo que se vislumbra muy cercano. A día de hoy, su vinculación con los rojiblancos finaliza en 2027.
La irrupción de Manu Rodríguez en el primer equipo del Sporting de Gijón ya se analiza como la mayor de la temporada. Varios factores han ayudado a que ocurriera:
1. El ojo de Mareo: Una vez que el Celta le comunicó que no iba a tener sitio en el Celta Fortuna, le pescó la dirección deportiva rojiblanca. Lo hizo bajo el sello de Pedro Menéndez, quien controlaba el perfil de futbolista que estaba llamado a reforzar al Sporting Atlético. En Mareo ya se le había visto jugar en varias ocasiones ante los equipos de la cantera rojiblanca.
2. La gestión de los tiempos: Se hizo hueco en Tercera RFEF y se convirtió en pieza importante para Aitor Zulaika. Lo mismo para Samu Baños una vez que se consumó la salida del vasco. Lo jugó prácticamente todo el curso pasado en la quinta categoría del fútbol español.
3. Aprovechar la oportunidad: Comenzó a asomar la cabeza en el verano rojiblanco. Garitano fue el encargado de otorgar a Manu Rodríguez un rol importante. Fue el único jugador del filial que jugó entre los teóricos titulares en el primer ensayo de pretemporada. Toda una declaración de intenciones en la que dejó su sello. Pero tocaba volver al filial.
4. La llegada de Borja Jiménez y Álex Martínez: El cambio en el banquillo fue un espaldarazo. El segundo de Borja Jiménez sabía bien lo que tenía entre manos por su pasado en la cantera del Celta. No dudó el cuerpo técnico en darle la alternativa en Copa del Rey ante las bajas y mantenerlo en dinámica del primer equipo para cubrir la baja de Loum. Fue determinación del entrenador no acudir al mercado. Confianza en lo que había.
5. Veteranía a los 20: La oportunidad estaba delante suya, tocaba dar el paso. Y Manu Rodríguez dio una zancada. El gallego suma ya cinco partidos consecutivos como titular y no está desentonando. Su partido ante el Huesca fue el cúlmen al desarrollo de un futbolista al que se le intuyen buenas maneras para el futuro. Todo a sus 20 años.