Y, una vez más, el veneno sirvió para curarte
La polémica suspensión en Vallecas ha reforzado el sentimiento de agravio y puede convertir el duelo ante el Athletic en un punto de cohesión para el oviedismo
REAL OVIEDO
En 2003, en uno de los momentos más oscuros de la historia reciente del Real Oviedo, la banda Babylon Chat dedicó al oviedismo una canción que todavía hoy resuena en el Tartiere. "Como un huracán" no era solo un tema musical. Era un grito de resistencia. Y en uno de sus versos más recordados aparecía una frase que, dos décadas después, vuelve a tener sentido: "El veneno sirvió para curarte".
Lo ocurrido en Vallecas ha generado indignación, malestar institucional y un debate que trasciende lo deportivo. Suspensión con la expedición desplazada, decisiones a última hora, traslado posterior de otro encuentro a Butarque, sensación de criterios dispares… Todo ello ha vuelto a activar algo que en Oviedo aparece cuando el contexto aprieta, la cohesión frente al agravio. El enemigo ya no es solo la mala gestión o la clasificación. Es el entorno.
Porque la temporada no está siendo sencilla. Errores propios, decisiones discutidas, cambios en el banquillo, irregularidad competitiva. El oviedismo ha mostrado crítica interna, exigencia y decepción. Pero cuando el foco se desplaza hacia fuera, cuando la sensación es de trato desigual, el relato cambia. El debate deja de ser doméstico y se convierte en identitario.
El partido ante el Athletic Club llega en ese contexto. Últimos en la tabla, con la permanencia lejos y la necesidad imperiosa de sumar. Pero también con un estadio que volverá a responder. Porque el Tartiere tiene memoria. Sabe convivir con la frustración, pero también sabe activarse cuando siente que debe proteger lo suyo.
Quizá ese sea el verdadero paralelismo con aquellos años. No la clasificación. No los números. Sino la capacidad de convertir la adversidad en combustible. Lo que ocurrió ante el Rayo pudo generar resignación, también ha generado unión. Lo que parecía veneno, puede acabar siendo antídoto.
Mañana el balón volverá a rodar. Y más allá del resultado, habrá algo evidente, cuando el oviedismo percibe que la batalla es común, se agrupa. Y entonces, como decía aquella canción, "solo hay rabia en tus ojos".