Memoria de un 'jorobu' en tiempos de urgencia

El precedente del 5-0 en el Tartiere aparece en la memoria azul justo cuando el equipo necesita aferrarse a la historia para alimentar su esperanza de permanencia

Imagen
Paunovic
Vie, 13/02/2026 - 17:51

Un 6 de mayo de 2001, el Real Oviedo firmó una de las últimas grandes tardes de su historia reciente en Primera división. En el Carlos Tartiere, el conjunto azul goleó por 5-0 al Athletic Club en la trigésima tercera jornada del campeonato. Cinco goles. Un "jorobu". Una palabra que todavía hoy resuena en la memoria colectiva del oviedismo.

Aquel equipo dirigido por Radomir Antic formó de inicio con Esteban, Gaspar, Danjou, Boris, Rabarivony, Onopko, Jaime, Iván Ania, Tomić, Paunović y Oli. Antes del descanso ya mandaba 3-0 en el marcador gracias a los tantos de Paunovic, Oli y Danjou. En la segunda parte, Oli y Paunovic repetirían para cerrar una goleada que parecía empujar al Oviedo hacia la salvación.

Sin embargo, aquella explosión ofensiva no evitó el desenlace final. Pese a alcanzar los 37 puntos y situarse entonces decimoquinto, el Oviedo acabaría descendiendo a Segunda división semanas después. No volvería a la máxima categoría hasta el 21 de junio de 2025, cerrando una ausencia de 24 años.

El paralelismo con el presente es inevitable. En la jornada 33 de aquella temporada 2000/01, el Athletic era undécimo con 42 puntos, cinco más que el Oviedo. Hoy el conjunto bilbaíno vuelve al Tartiere situado en la décima posición con 28 puntos, lejos del descenso pero también fuera de la pelea europea. El Oviedo, en cambio, afronta el duelo desde una posición mucho más delicada, ya que es último con 16 puntos tras 22 jornadas, a siete de la permanencia y con un balance de 12 goles a favor y 34 en contra.

Si en 2001 el equipo aún dependía de sí mismo en el tramo final, ahora la urgencia es mayor. Entonces el Oviedo había marcado 45 goles a esas alturas de curso; hoy su principal déficit es la producción ofensiva. El contexto es más complejo, pero el escenario es el mismo, el Tartiere como refugio y como última trinchera.

Aquel 5-0 fue una explosión de orgullo que encendió la esperanza durante unas semanas. Este domingo, el Oviedo no solo necesita puntos. Necesita una tarde que active la memoria, que recuerde que este estadio ya vio caer al Athletic por cinco goles y que, cuando la necesidad aprieta, el Tartiere ha sido capaz de empujar al equipo hacia lo improbable.