Una autocrítica necesaria como punto de partida

Agustín Lleida asume errores, pide disculpas y defiende la necesidad de aprender, reforzar la estructura y construir con más criterio el futuro del Real Oviedo

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Agustín Lleida
Jue, 05/02/2026 - 21:58

La comparecencia de Agustín Lleida durante la presentación de Thiago Fernández dejó algo más que un mensaje institucional de cierre de mercado. Dejó, sobre todo, una autocrítica explícita, poco habitual en el fútbol profesional, y una idea clara, el Real Oviedo no está donde quería estar, y esa responsabilidad es interna. "Hemos cometido errores, uno detrás de otro", reconoció el director general, asumiendo un malestar social que ya no se esquiva ni se maquilla. "He pedido disculpas y vuelvo a hacerlo", insistió, en un ejercicio poco frecuente en un contexto de tanta tensión.

La reflexión no se quedó en el presente inmediato. Lleida quiso separar el error coyuntural del proyecto de fondo, defendiendo que el Oviedo no va a la deriva, aunque sí haya tomado malas decisiones. Admitió incluso que el club no estaba preparado para Primera división, no tanto por convicción futbolística como por contexto estructural. Tras más de dos décadas fuera de la élite, acceder a ciertos perfiles de jugador se vuelve más complejo y el margen de error, mucho menor. "Hemos aprendido", aseguró, apuntando a una evolución que en Primera debe ser más rápida y más precisa.

Uno de los puntos más interesantes de su discurso estuvo en la estructura deportiva. Lleida reconoció que el ascenso se logró con una secretaría técnica mínima, en clara desventaja frente a clubes con equipos de trabajo mucho más amplios. "Hemos subido con dos personas haciendo el trabajo", explicó, señalando la necesidad de invertir más en el área europea y ampliar la capacidad de análisis y decisión. No fue una excusa, sino un diagnóstico; competir mejor exige también profesionalizar más el proceso.

El mensaje se completó con una mirada a medio plazo. Renovaciones como la de Dani Calvo, la planificación de la próxima plantilla (sea en Primera o en Segunda) y el impulso definitivo a la ciudad deportiva forman parte de una hoja de ruta que, según Lleida, ya está en marcha. "La situación nos la hemos ganado nosotros", reconoció, pero también dejó claro que existe capacidad para darle la vuelta, apoyada en un grupo propietario que sigue invirtiendo y creyendo en el proyecto.

En ese punto apareció la figura de Jesús Martínez, descrito no como un dirigente alejado, sino como alguien "preocupado" y profundamente implicado. Lleida defendió su visión a largo plazo, incluso cuando se habla de Europa como horizonte. No como promesa inmediata, sino como objetivo aspiracional, de esos que se repiten hasta que un día dejan de sonar lejanos.

La autocrítica, cuando es real, no garantiza el acierto futuro. Pero sí es una condición indispensable para corregir el rumbo. El Oviedo sigue inmerso en una temporada límite, pero el discurso de Lleida marca un punto de inflexión; reconocer el error para poder construir algo mejor. A partir de ahí, el siguiente paso ya no será hablar, sino acertar.